Miedos en el embarazo

por Mama Soltera

Mi fecha prevista para el parto se acerca, y los miedos, cada vez, son más grandes.

Durante mi embarazo he pasado por muchas fases; alegría, miedo, dudas… Cada trimestre ha sido distinto, yo diría que cada etapa o incluso cada mes.

Durante las primeras semanas, cuando me enteré de que la Inseminación Artificial con semen de donante había funcionado a la primera ¡no me lo podía creer! Pensaba que era una broma que la vida me gastaba. ¿Yo? ¿A mí? ¿A la primera? Es imposible… Pero si, así fué. A veces los sueños y los deseos se cumplen, así que hay que estar muy atento a lo que uno pide al Universo, pues puede cumplirse.

Los primeros meses tenía miedos irracionales. ¿Tendría alguna malformación? ¿Qué haré si tiene Síndrome de Down? ¿Abortar? No, no. O sí. ¡No lo sé! ¿Qué se hace en estos casos? ¿Es moral abortar o no debería? Me pasaba el día pensando y “rezando” para que todo fuera bien. Para llegar a la semana doce sin abortar espontáneamente y que todo fuera bien.

Durante los tres primeros meses me obsesionaba con la idea de que mi hijo (en aquel momento no sabía que era Alejandro), naciera con todos sus órganos, sus piernecitas, sus brazitos… Todo bien formado. Pero de verdad, ¡tenía horror! No dejaba de pensar en ello.

Pasaban las semanas y todo funcionaba, cada prueba era positiva. Todo iba bien, es más; ¡perfecto! Los percentiles eran perfectos. Y seguimos.

Al llegar a la semana 20 por fin descanso al saber que todo está correcto, que las posibilidades de que Alejandro tenga Síndrome de Down o alguna malformación son muy bajas. Y la verdad es que eso ayuda a tranquilizarse.

Sinceramente no sé qué hubiera hecho si me hubieran dicho que #BabyAlejandro venía con alguna malformación. En aquel momento sólo pensaba :”Llegado el momento ya decidiré”. No sé si hubiera abortado o no. La verdad, todavía me planteo que hubiera hecho. No lo sé. A veces pienso que abortar, en el caso de que me hubieran dicho que venía con cualquier malformación, hubiera sido la mejor opción. ¿Por qué complicarse la vida? Pero por otro lado pienso; ¿complicarse? ¡Nada de complicarse! Hubiera sido el niño más feliz y querido del mundo! En fin… por suerte, no tuve que decidir.

Llegado el segundo trimestre, lo viví con mayor tranquilidad, lo disfruté mucho más. Me relajé y pude disfrutar de las primeras patadas de Alejandro. Y los miedos, parecía que empezaban a desaparecer.

A veces me considero muy fría, poco empática con algunas situaciones. Antes de quedarme embarazada no entendía esto. Vamos a ver, te has quedado embarazada. Has formado algo dentro de ti, vale. Correcto. Pero no le conoces, no sabes cómo es, quién es, qué aspecto tiene. ¿Cómo es posible que le tengas cariño? Y los primeros meses, siento deciros que me sentía así. Os parecerá fuerte, estoy segura. No es que me diera igual lo que llevaba dentro, pero es cierto que no le daba la importancia que ahora tiene. En las ecografía sólo veía un “renacuajo”. Como un monstruito que no tenía ni manos ni pies ¡ni nada! Sólo veía un corazón y algo que se movía. ¡Ya ves! Y ahora, ahora no me creo que exista un SER HUMANO dentro de mí. ¡Es tan fuerte! Una persona. Alguien a quien estoy formando. ¡Yo! Si lo máximo que he construido en mi vida ha sido un castillo con trozos de cartón y pintado con acuarelas… Y encima me salía de la línea cuando pintaba.

Y ahora, a 5 semanas de dar a luz a Alejandro, la vida es tan distinta. Sigo sin creer que voy a ser madre. Que voy a tener un hijo. Que voy a formar y a enseñar a una persona que en un futuro se convertirá en alguien. ¡Dios! ¡Qué grande es el ser humano! Y esta es nuestra naturaleza.

Cuando Alejandro está un rato sin moverse cierro fuerte los ojos y pienso: “¡Vamos cariño, muévete! ¡Dime que estás bien!” Y no estoy segura de que le transmito mi preocupación a la vez que la fuerza de mis pensamientos. Pues el 100 % de las veces ¡me responde con algún movimiento!

Y ahora, a 5 semanas de dar a luz a Alejandro, me vuelven a invadir los miedos. De nuevo miedos infundados. Como los primeros meses. ¿Llegaré al parto? ¿Seguirás latiendo conmigo el 12 de junio? A diario recibo cientos de mails y mensajes donde me contais vuestras historias, y una de ellas me dejó muy tocada. De hecho no he sido capaz de contestarle. He pasado casi 10 días en reposo absoluto por amenaza de parto prematuro. Un día, entre esos diez recibo un mensaje de una mamá en Instagram contándome que su pequeña dejó de latir en la semana 39 + 2. Me destrozó. Desde ese día no pasa un minuto sin que piense en ello. No puedo ni seguir escribiendo sobre ello.

Ahora me invaden miedos como ese, además de muchos otros. ¿Cómo será mi parto? ¿Lo haré bien? ¿Me dolerá mucho? ¿Cuando será?… Miles de preguntas y miedos que son más que normales. Lo sé. Pero no consigo evitarlos.

Y sé cuáles serán los próximos. Una vez dé a luz sé que me espera la preocupación de: ¿Seré buena madre? ¿será un buen hijo?

Desde el mismo día en que me quedé embarazada, empecé a “sufrir” y sé que ese “sufrimiento” y “preocupación” se queda ya conmigo toda la vida. Persiguiéndome. Pero tal vez sea el precio que haya que pagar por la bendición de ser madre (o padre).

Y yo me pregunto, a pesar de lo que creo ¿será que le he querido desde el primer día sin ser consciente de ello? Tal vez si. Tal vez, Alejandro. De lo que no tengo duda es que ¡soy la Madre más feliz del mundo!

 Como siempre, nos vemos en Instagram —> @mama.soltera

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1 Comentario

Día Internacional del bebé prematuro - 17N - Blog de una Madre Soltera por Elección 17 noviembre, 2017 - 14:41

[…] ¡Ostras! ¿y ahora qué? Miedo inimaginables, terribles… Y por lo que me contais, sé que no soy la única que los tuve en las primeras semanas de embarazo. De hecho, tenéis un post que escribí hace unos meses sobre los “Miedos en el embarazo”. […]

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