CEI Peucos, nuestra etapa en la escuela infantil.

por Mama Soltera

Me habéis pedido muchísimo que os cuente nuestra experiencia en la Escuela Infantil.

Empezaré contándoos que Alejandro empezó a los 4 meses y medio. Yo tenía que empezar a trabajar y, aunque lo intenté, con una canguro, me fue muy complicado unificar trabajo y bebé. Así que, con mucho pesar y dolor, tuve que buscar una Escuela Infantil.

No visité muchos coles, ya que una compañera de trabajo me había hablado maravillas de la Escuela Infantil a la que llevaba a su hijo, y como me quedaba cerca de la oficina, no lo dudé.

Fui a visitar a Adela, le expliqué mis miedos, mis inquietudes y a los 5 minutos de estar hablando con ella, no quería visitar ningún cole más. Quería que mi hijo fuera a CEI Peucos.

¿Cómo hice para seguir dándole lactancia exclusiva hasta los 6 meses?

Todos los días me sacaba leche en el trabajo, la “embotellaba” en las bolsitas, marcaba la hora y la fecha, la dejaba en la nevera y les llevaba la leche cuando recogía a Alejandro. Así tenían leche para que las profes le pudieran dar el biberón al día siguiente.

Durante las primeras semanas probé decenas de biberones. Me gasté… ¡madre mía! Me gasté mucho dinero en probar diferentes biberones, pero no hubo manera. No quería tomar leche si no era de “sus tetitas”. Hacía “huelga de hambre” hasta que yo llegaba.

Es cierto que “algo” comía, con un biberón de una compañera de clase. Sólo quería ese. Era de Suavinex y de cristal. Bebía 50 ml como mucho, y con eso aguantaba todo el día. La verdad es que este tema me preocupaba porque pasó así casi 2 meses, hasta que empezó a comer sólidos a los 6 meses, que fue cuando empezó con BLW.

Sandra, su profe (a la que querré siempre, ahora os cuento sobre ella…), lo intentó de todas las maneras, pedía ayuda a las otras profes incluso para ver si ellas lo conseguían. Pero no hubo manera. Alejandro no quería biberón.

Cuando fui a conocer a la que sería su profe durante su primer año, Sandra, entré a la clase de los bebés, de 0 a 1 año, estaba sentada en la alfombra acunando a un bebé. Y no fue necesario que me dijera hola. Supe al instante que Alejandro iba a estar atendido como si fuera por alguien de mi propia familia.

A día de hoy sigo pensando que Sandra fue una parte vital del desarrollo de Alejandro. Pasó con ella más horas que yo. Lo dejaba con ella a las 7:30 de la mañana y lo recogía a las 17:00, así que os podéis imaginar las horas que pasó con ella. Nunca tendré suficientes palabras para agradecerle como cuidó, mimó y quiso a Alejandro en su primer año de cole. Siempre será una persona muy especial en nuestras vidas, pero más en la de Alejandro.

Cuando iba a dejarle por las mañanas, me sentaba con ella en clase y hablábamos, me contaba sobre Alejandro, lo que hacía, lo que no hacía, cómo interactuaba con los demás niños de su clase. Os aseguro que la tranquilidad que yo tenía dejando a Alejandro en Peucos, no tiene precio. Hubiese pagado el doble.

Lo que más valoré durante ese año fue la información que tenía en todo momento sobre mi hijo. Si estaba en la oficina y miraba el reloj, sabía en cada momento lo que Alejandro estaba haciendo. Esa tranquilidad no la paga el dinero.

Sabía qué iba a comer cada día, las clases que hacían, las actividades que realizaban. Sandra utilizaba la agenda electrónica en todo momento para mandarnos fotos de nuestros bebés, contarnos qué hacían, cómo estaban, (si no la conocéis os recomiendo que se lo sugiráis a vuestros coles porque es lo más cómodo del mundo, ¡fuera las agendas de papel!)

Lo mejor de todo es que era (y sigue siendo) un cole ABIERTO, transparente. Donde, como os digo, podía dejar a Alejandro con toda la tranquilidad del mundo porque sabía que iba a estar como en casa.

Poco después de que Alejandro cumpliese un año, por motivos laborales, tuve que cambiarlo de cole. Ahora más cerca de donde vivo y trabajo. Y os aseguro que a día de hoy sigo llorando no poder seguir llevándolo allí.

Ahora no estoy descontenta con el cole al que va, pero es cierto que para mi, Peucos, siempre será muy especial por todo lo que supuso ese primer año de cole. Sus compañeros de cole, las mamás de sus compañeros… Fue un año ¡mejor que bien!

Además, algo que me preocupaba también era el tema de la comida. Pero en esta ocasión conocí a Vicky… ¡y me acabé de enamorar! Jo, vais a pensar que soy una exagerada, pero os aseguro que si, tenéis la oportunidad no sólo de conocer el centro, si no las profes y todo el personal que allí trabaja; ¡os vais a enamorar tanto como yo!

Vicky es de esas mujeres que te da un arrepretón, te hace un pastel y ya quieres que te adopte como hija ??

Todas las semanas hace la compra, y prepara cada día, el puchero, los macarrones o lo que tengan los niños para comer ese día (cada edad tiene su propio menú). Así que estaba tranquila. La comida era casera y estaba hecha con muuuucho amor.

Y otra de las cosas que no puedo dejar de contaros y para mi, de las más importantes, es que tienen Enfermera Escolar durante todo el horario lectivo, así que cualquier cosa que pueda suceder, estaba tranquila.

Además, también está Jennifer, la psicologa del cole, a quien los padres podemos consultar cualquier duda sobre crianza o cuestión que nos preocupe sobre los peques.

En definitiva, si estáis en Valencia y buscáis cole para vuestros peques, no os lo penséis, visitarles y os aseguro, que será la única que querréis para vuestros hijos.

Adela, la directora, os ayudará a tramitar todas las ayudas que existan. Así que por eso, no tendréis que preocuparos.

Además, si vais de mi parte, os harán un descuento del 50 % en el precio de la matrícula, vamos ¡un descuentazo!

Gracias Adela y a todo el equipo por querernos, cuidarnos y mimarnos, pero lo más importante: GRACIAS por amar vuestro trabajo.

CEI PEUCOS
C/Río Nervión 25-27 bajos 46025 – Valencia
(zona Juan XXIII)
96 338 56 62

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