Rabietas. Lo que Álvaro Bilbao nos enseñó.

por Mama Soltera

¡Llegaron las rabietas!

Desde que Alejandro tuvo los 15 meses empezó a mostrar su carácter y a tener muy claro lo que quería y lo que no. Si no quiere algo no hay manera de que lo exprese de manera tranquila y pausada. Sus “nos” siempre son acompañados de un pequeño grito.

Hasta aquí todo bien, pero cuando empiezan las rabietas de tirarse al suelo y patalear… ¡ya empezamos con lo serio!

Reconozco que hasta que no fuí a la charla de Álvaro el pasado sábado, no sabía como actuar. Me ponía nerviosa, lo había probado todo, pero nada me funcionaba.

Es cierto que no hay ninguna fórmula mágica que nos haga que nuestros hijos sean buenos, guapos y perfectos. Cada niño es un mundo y cada niño tendrá unas necesidades distintas. Yo os hablaré de lo que Álvaro Bilbao nos enseñó el pasado sábado. Cada familia tendrá que aplicarlo a su hijo/a y descubrir cuál es la mejor forma de hacerlo.

Más importante antes de aprender a saber qué hacer con las rabietas, es saber qué NO hacer.

  • GRITAR. Gritar, ponernos nervios@s, sólo hará que el niño aumente su cabreo y frustación, así que no es la fórmula más indicada para salir de una rabieta. Álvaro empezó por explicarnos cómo funciona el cerebro de un niño (algo que os recomiendo estudiar en profundida ya que es muy interesante y curioso). En un momento de rabieta los niños puede que estén asustados, temerosos, vulnerables… Así que gritarlos no va a hacer más que asustarles, por lo que si, lo que quieres es calmar a tu hijo/a, es mejor que tú te muestres calmado/a y que le hables con cariño y amor.
  • ABANDONARLE. Abandonarle y dejarle solo/a ante una situación así, creo que es una de las peores formas de castigo para un niño/a que no entiende lo que en esos momentos está sucediendo. “Me marcho, te quedas solo/a. Ya vendrás.” Puede que tu hijo/a salga corriendo detrás de ti, pero seguramente no hará que la pataleta acabe. Está muerto/a de miedo por que le abandones. Nada más. Si por otro lado, tienes prisa o quieres apartarlo de un lugar donde corre peligro (rabieta en medio de un paso de cebra), coge al niño/a con cariño, apártale del lugar y sigue acompañándole con palabras dulces y calmadas. “Tranquilo Alejandro, mamá está aquí, a tu lado.” Seguramente seguirá con la rabieta, pero poco a poco se irá calmando.
  • CONTENCIÓN FÍSICA. Retenerlo con tus manos o tus brazos es una manera de violencia que sin duda, no mejorará la situación. Si crees que se está haciendo daño apártale, déjale en otro lugar, y sigue acompañándole a su lado, calmándole o simplemente estando a su lado físicamente. Nada más. Pero jamás le retengas o le abraces fuerte. El niño no se calmará.
  • AMENAZA. “O dejas de llorar o verás lo que te va a pasar” “O dejas de pegar patadas o te daré un azote”, o te castigo, o te… Cualquier amenaza NO va a hacer que tu hijo/a deje de patalear.
  • VERGÜENZA O COMPARACIÓN. Ningún niño siente vergüenza en una pataleta. Le da igual. La vergüenza la sentimos nosotros, y cuando entendemos que las pataletas son completamente normales en los niños, dejamos de sentir vergüenza. Quien no lo entienda es su problema. En un niño de 2 años es completamente normal que tenga rabietas. Pero lo que no debemos hacer es hacerle sentir vergüenza a él/ella, ya que en ese momento no lo va a entender. “Alejandro te está mirando todo el mundo, que mal…” “Mira Sofía que no llora, y tú eres un bebé…” ¿? No tiene ningún sentido humillarles de ese modo.
  • DISTRACCIÓN. “¡Mira que coche más grande!”. Distraerlos en medio de una rabieta sólo hará que el niño/a se enrabiete más.
  • DIALOGO. Este punto estaría entre medias de lo que deberíamos hacer y lo que no. Con dos años es muy dificil que entienda que son las 19:00 de la tarde, que no quieres darles galletas porque se acerca la hora de cenar y si se las das, no cenará. Dialogar no hará que deje de querer las galletas, al menos a corto plazo, pero podrá ayudarnos a largo plazo. “No te voy a dar las galletas porque se acerca la hora de la cena” Siempre con cariño y amor.

Así que, para resumir, las rabietas son algo completamente normal en toooodos los niños. Además de ser normales, son “saludables” para su desarrollo cerebral. Así que, basta de sentir vergüenza porque lleguen las 19:00 de la tarde y nos monten las de “San Quintín” en el Supermercado.

Varias estrategias que Álvaro Bilbao nos enseñó para “superar” las rabietas podrían ser;

  • ANTICIPARNOS. Salir a comprar un poco antes, si sabemos que va a pedirnos galletas.
  • FIRMEZA CON AMOR. Darles un “no” no está reñido con hacerlo con cariño.
  • BAJAR A SU NIVEL. Ponernos en cuclillas, estando a su altura hará que los niños/as nos entiendan mejor y nos escuchen con mayor atención. No es lo mismo mirar a alguien desde la distancia de un metro y medio, que escucharle de cerca.

Pero la clave que yo creo que es más importante, es tratar las rabietas con empatía y amor. Acompañándoles, poniéndonos a su lado, hablándoles con calma y cariño. Entendiendo que están enfadados porque en su cerebro de niño quieren una galleta a las 19 de la tarde y no entienden que dentro de 1 hora tú quieras darles de cenar. Ellos/as sólo entienden que la galleta la quieren ahora. Evidentemente no se la vamos a dar, pero poco a poco entenderán a controlar sus emociones y que un “NO” es un no rotundo.

Uno de los problemas que tenía con las rabietas es que varias ocasiones he cedido a sus “chantajes”, en medio de una rabieta, por que “me sabía mal” y muchas veces soy incapaz de verle llorar, cedía y le daba las galletas. Creo que es uno de los mayores errores. Si le has dicho NO desde el principio, mantenlo. Si vas a darle la galleta, hazlo desde un primer momento, pero si cedes en mitad de una rabieta, estás perdida. Las rabietas serán más grandes la próxima vez, pues el niño entenderá que un “NO”, en ocasiones se puede convertir en un si. Así que sé fuerte y mantente.

En definitiva, Álvaro nos ayudó a entender que la clave de la crianza, y en definitiva de la relación con nuestros hijos, se basa en el respeto y el amor. Aunque a las 22:00 de la noche, cansados después de un día duro de trabajo, se nos haga difícil no pegar un grito.

Espero que os haya podido ayudar un poco a sobrellevar las famosas rabietas y que nuestra relación con nuestros hijos/as, sea cada vez más respetuosa y amorosa.

¡Me encantará conocer vuestros puntos de vista!

P.D.: Podéis conocer a Álvaro Bilbao a través de su web y sus Redes Sociales. Y os aseguró que os encantará su forma de enseñarnos a educar a nuestros hijos.

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